Jorge Camacho Sandoval
Después de escribir dos artículos sobre temas religiosos en esta bitácora, me había propuesto eludir el asunto, para no ser monotemático. Sin embargo, la aparición de noticias negativas sobre la iglesia católica y la magnitud de éstas, me impiden guardar silencio.
Primero fue la noticia sobre el pago de 48 millones de dólares, realizado por una diócesis estadounidense, acusada de múltiples casos de pederastia y otro tipo de abusos, para cerrar alrededor de 200 demandas (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/diocesis/catolica/EE/UU/pagara/37/millones/pederastia/elpepusoc/20070106elpepisoc_7/Tes). Este pago se sumará a los más de 1.500 millones de dólares pagados por la iglesia estadounidense, en arreglos judiciales con víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes. En éste caso, el mismísimo obispo de la diócesis de Spokane y presidente de
Para evitar el pago, la diócesis se declaró en quiebra, pero ha sido obligada a pagar por orden judicial. Para ello tendrá que vender algunos de sus bienes, aunque espera que unos cien mil fieles aporten cien dólares cada uno.
La segunda noticia que me motivó a escribir este artículo fue la renuncia del arzobispo de Varsovia el mismo día en que debía realizarse su investidura como tal. La noticia completa puede verse en la siguiente dirección: (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/arzobispo/Varsovia/dimite/conocerse/lazos/regimen/comunista/elpepusoc/20070107elpepusoc_1/Tes).
¿La razón? El dimitido arzobispo fue colaborador de la policía secreta del régimen comunista. El Vaticano se vio obligado a solicitar la renuncia después de que
Al parecer, más que preocuparse por sus fieles, la iglesia debería preocuparse por sus pastores y sus autoridades, que no solo están causando tremendo daño a sus feligreses, sino al ya deteriorado prestigio de una organización milenaria. No obstante, la procesión parece ir por otra parte, ya que el camino que se sigue en muchos casos es el del perro, enterrar sus propios deshechos. Eso es lo que me parece cuando el problema se resuelve pagando indemnizaciones o promoviendo renuncias, en vez de procurar que los culpables asuman sus responsabilidades y las enfrenten en los tribunales de justicia y, cuando corresponda, en la cárcel.
Como diría mi abuela, no hay cara en que persignarse.